SUSTENTABILIDAD / GENERAL

Se duplicó cantidad de cisnes en Nordelta

Fue en el último año. Se trata de un fenómeno asociado a la suspensión de la poda de juncos durante la pandemia, que generó condiciones para que estas aves pudieran anidar en la ciudad.

En el último año, pandemia mediante, se duplicó la población de cisnes de cuello negro en los lagos de Nordelta. Esta especie tan llamativa, que ya se encontraba presente en la ciudad desde hace mucho tiempo, encontró en el contexto del aislamiento mejores condiciones para su desarrollo y reproducción.

De acuerdo al Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales, los cisnes de cuello negro no son una especie cuya supervivencia se encuentre amenazada en el país, como sí pasa en otros lugares. En Nordelta es habitual encontrarlo en lagos y lagunas de poca profundidad, especialmente en aquellos donde hay juncos, característica que le resulta fundamental para construir sus nidos y poner los huevos.

Durante gran parte de la pandemia, la suspensión de actividades ordenada por la cuarentena implicó que se cortaran menos los juncos en los lagos nordelteños. Y esto facilitó y generó las condiciones para que creciera la cantidad de estas elegantes aves: según una estimación hecha este mes, la población de cisnes en Nordelta se ha duplicado respecto a un año atrás.

El cisne de cuello negro es un ave de aproximadamente 80 centímetros de altura, que se presenta en ocasiones solo y en otras en grupo. Para alimentarse sumerge la cabeza y el cuello en el agua, en busca de vegetación sumergida. El plumaje de la cabeza y el cuello es negro, salvo por una línea blanca que recorre un tramo desde el pico al centro del ojo y que se extiende por la parte posterior de la cabeza. El resto de su plumaje es de color blanco. La piel facial es de color roja, al igual que la carúncula (protuberancia carnosa) que le crece sobre el pico, y las patas son de color rosa.

En Nordelta solía vérselos sólo en contadas ocasiones. Ahora su presencia se destaca en los lagos de la Ciudad. Al momento de anidar lo hacen en pequeñas colonias o de forma solitaria. El nido suelen construirlo con hierba, en los márgenes de los lagos y las lagunas. La hembra puede llegar a poner hasta siete huevos que son incubados por ella durante 34 / 36 días. El macho se mantiene físicamente cerca, para defender el nido en el caso de que alguna ave intente acercarse a su familia.

Cuando nacen las crías, todas las plumas de su cuerpo son de color blanco, con el pico y las patas de un azul gris muy oscuro. De todos modos, esas plumas de nacimiento pronto son remplazadas por unas de color castaño muy claro que cambian a color negro en la zona del cuello una vez que han alcanzado la adultez.

Un beneficio asociado a la presencia de estos cisnes es que contribuyen al mantenimiento de la vegetación acuática y la salud de los lagos. Esto se debe a que el cisne se alimenta de la vegetación sumergida. Con su modo de alimentación lo que hace es mantener a estas plantas en estado continuo de crecimiento. Cuando esta vegetación se desarrolla, absorbe nutrientes como nitrógeno y fósforo, que en grandes cantidades pueden ser nocivos para el agua. De esta forma, a través de la predación de vegetación acuática el cisne contribuye a mantener el lago en óptimas condiciones.

El crecimiento de la población de cisnes de cuello negro, un ave por demás simpática debido a su plumaje y forma de andar, enriquece el ecosistema de Nordelta, en el cual conviven más de 60 especies de aves, de acuerdo al último relevamiento realizado en el año 2020.