NOVEDADES / SEGURIDAD

Siete claves para manejar con responsabilidad y empatía

En el Día Nacional de la Seguridad Vial, la psicóloga Amorina Estevão Diaz recomienda modos de conducir más cuidados en la Ciudad.

En nuestro país, el 10 de junio se celebra el Día Nacional de la Seguridad Vial, una fecha que recuerda el cambio de sentido de circulación realizado en 1945, cuando el país dejó de manejar por la izquierda y comenzó a circular por la derecha.

“Esta fecha nos invita a reflexionar sobre cómo nos movemos, cómo compartimos el espacio y qué tipo de comunidad queremos construir cada vez que estamos al volante. En Nordelta y alrededores, conducir no es solo trasladarse de un punto a otro. Es convivir compartiendo calles con vecinos, familias, trabajadores, peatones, ciclistas y también con la fauna local que forma parte de nuestro entorno”, explica Amorina Estevão Diaz, Psicología, terapeuta cognitivo conductual, especialista en ansiedad y fobia a conducir.

En colaboración con Maneja2 Autoescuela -especialistas en educación vial y formación práctica con vehículos manuales y automáticos- la profesional desarrolla Comunidad al Volante, una propuesta que busca promover una forma de conducir más consciente, segura y humana.

Conducir, un ejercicio de todos los días

“Me preocupa especialmente ver el uso del celular al volante y los excesos de velocidad en la Ciudad. No lo planteo desde el juicio ni desde el castigo, sino como una oportunidad: si hablamos del tema a tiempo, si lo trabajamos en casa, en familia y como comunidad, podemos ayudar a instalar una forma más consciente y segura de conducir -diagnostica Amorina, quien conoce muy bien la zona porque es vecina de la zona-. El celular, el apuro, la ansiedad, la impulsividad o la idea de “a mí no me va a pasar” pueden hacer que una persona pierda registro de lo que sucede alrededor. Y al volante, perder la atención, aunque sea por un segundo, puede tener consecuencias para muchas vidas”.

La seguridad vial no depende únicamente de las normas o de las multas. Es un ejercicio de todos los días, donde es importante la toma de conciencia y la educación, pero fundamentalmente depende de la responsabilidad y la empatía con los demás. Manejar es poder anticipar, regularnos, compartir el espacio, cuidar y entender que cada decisión al volante impacta en la vida de todos.

Siete recomendaciones para cuidarnos

Amorina Estevão Diaz argumenta que la conducción responsable implica hablar de educación emocional, convivencia y autocuidado.

Para eso, presenta los siete temas que representan puntos críticos para tener en cuenta en Nordelta:

  • Exceso de velocidad: Chequeá siempre estar dentro del límite establecido. Respetar la velocidad máxima no es solo “cumplir una norma”: es darnos tiempo para reaccionar ante cualquier imprevisto. A menor velocidad, mayor capacidad de respuesta.
  • Adolescentes que se inician en el manejo: La familia debe acompañar, conversar y construir buenos hábitos desde el inicio. Los adolescentes empiezan a usar el auto como parte de su autonomía cotidiana. Esto representa una oportunidad enorme: los primeros hábitos de manejo pueden marcar la forma de conducir durante muchos años.
  • Alcohol Cero: Si vas a tomar, planificá cómo ir y cómo volver. Es importante anticipar el traslado y designar un conductor responsable, o elegí otro medio de transporte. La mejor decisión al volante es alcohol cero.
  • Uso del celular al volante: El celular solo como GPS y configurado antes de salir. La distracción del teléfono quita atención al manejo. Un segundo puede implicar un accidente y cobrarse varias vidas.
  • Convivencia con la fauna local: Es importante bajar la velocidad y anticipar la presencia de animales silvestres, especialmente en accesos, calles internas, espacios verdes y zonas donde la cartelería vial alerta sobre la presencia de carpinchos y otros animales. Esto contribuye para cuidar tanto a la fauna como a las personas.
  • Rotondas, carriles, adelantamientos y ceder el paso: Hay que señalizar con guiños y balizas, mantener la derecha cuando sea posible, hacer maniobras claras y practicar el “dejar pasar”. No siempre tenemos que ser los primeros, ganar el lugar o apurarnos para llegar antes. A veces, ceder el paso baja la tensión, ordena el tránsito y genera algo positivo en el otro conductor: alivio, gratitud y una sensación de convivencia.
  • Miedo o ansiedad al conducir: Hay que acompañar sin juzgar y avanzar de manera gradual. Hay muchas personas que evitan manejar por ansiedad, inseguridad o experiencias previas difíciles. El miedo a conducir no se supera con presión, vergüenza ni exigencia. Hay que entender que puede haber personas aprendiendo, retomando el manejo o transitando sus primeras experiencias al volante.
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