“Siempre le presté atención a la separación de residuos. Esta iniciativa del compostaje comunitario me entusiasma. Llevo todos los días residuos orgánicos a la compostera comunitaria que tengo más cerca -describe María Souza, vecina de Barrancas del Lago-. Por lo general son restos de verduras sin cocinar y cáscaras de huevo”.
Barrancas del Lago es pionero en el tema sustentabilidad. En la estadística, es el barrio unifamiliar que más recicla sus residuos en la Ciudad. María es una vecina histórica que vive allí desde el año 2004 y que desde ese entonces separa los residuos.
Este año, Barrancas del Lago se sumó al plan piloto de compostaje comunitario que promueve AVN, como una manera de reducir los residuos húmedos, es decir, aquellos que pueden volver al suelo mediante el acto de compostaje.
De hecho, el 50% de los residuos que genera la Ciudad son orgánicos. Y el acto de compostar no sólo colabora con la reducción de bolsas negras, sino que también transforma los residuos orgánicos en abono para los espacios verdes, jardines caseros y canteros del barrio.
Cómo funciona el compostaje comunitario
“Si bien acá en el barrio hay muchos vecinos que tienen compostera en su casa, yo me sumé a una de las comunitarias. Utilizo la que tengo más cercana de mi casa. Al momento de cocinar, es importante prestar atención a qué desechos colocar en el tupper, y cuáles no. Después hay que llevarlos a la compostera, colocarlos y mezclar”, explica María con entusiasmo.
La prueba piloto en Barrancas del Lago comenzó con seis composteras comunitarias que habilitan a que los vecinos puedan sumarse a esta práctica sustentable. Las composteras giratorias comunitarias están dispuestas en diferentes espacios comunes de un barrio, y se pueden colocar residuos orgánicos. El compost que se genera a partir de esta iniciativa, es utilizado en los espacios verdes del barrio, con lo cual los vecinos comprueban la utilidad de esta práctica ambiental.
“Me doy cuenta que algunos vecinos recién están conociendo en detalle de qué trata el compostaje. De a poco, se van interesando”, plantea la vecina. La prueba piloto está permitiendo corregir y mejorar la aplicación del modelo de compostaje pensado por AVN. En el proyecto, se está implementando una campaña de concientización sobre la práctica de compostaje y, además, personal de Medio Ambiente monitorea el correcto funcionamiento de las composteras.
¿Cómo compostar en el barrio?
Las composteras comunitarias tienen un pack de tierra que incluye lombrices que -junto con los hongos y bacterias, el aire y la humedad- van transformando los restos orgánicos en abono. Cada vez que se incorpora material húmedo y seco al compost, se debe girar la compostera, para que los residuos se mezclen.
Al realizar esta práctica es esencial conocer qué cosas se pueden compostar y cuáles no. Entre los residuos orgánicos posibles están las cáscaras de frutas y verduras crudas, cáscara de huevo, restos de yerba, café y té, fósforos usados, pasto seco y restos de poda, papel y cartón no plastificados, pelos y pelusas, aserrín, entre otros.
No es posible compostar restos de comidas elaboradas o condimentadas, harinas y panes, carne, huesos y lácteos, grasas y aceites, excrementos de animales domésticos, colillas de cigarrillos, materiales sintéticos, vidrio, metal o plástico, o productos químicos.
Este plan piloto de AVN contribuye al cumplimiento de la resolución 190/24 del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, que establece que los barrios cerrados y clubes de campo deben realizar un Plan de Gestión Integral e Inclusiva de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU). Se pide compostar el 25% de los residuos orgánicos domiciliarios en los primeros 2 años, y alcanzar el 50% en los próximos 4 años.
