NOVEDADES / MEDIO AMBIENTE

Cómo se trabaja para reducir la cantidad de residuos húmedos

Por una disposición oficial, la Ciudad debe generar menos basura orgánica. Luciana Quinteros coordina el área de Higiene Urbana en Medio Ambiente de AVN y lidera el plan.

“Tenemos un plan de concientización para reducir la generación de residuos orgánicos y compostar más -explica Luciana Quinteros, quien lidera el área de Higiene Urbana de AVN-. Nuestro trabajo es mantener la Ciudad limpia. Esto implica trabajar con los residuos, la separación de residuos, la limpieza de la Troncal y los cordones de las calles, entre otras cosas”.

Luciana Quinteros es Ingeniera ambiental (UNTREF), tiene 28 años, e ingresó a la Asociación Vecinal como parte de la primera cohorte del Programa Jóvenes Profesionales en 2022. Luego, se incorporó al área de Medio Ambiente. Este mes, comenzó una Especialización en Educación para la Sostenibilidad en la Universidad de San Andrés (UdeSA), con la idea de generar nuevas herramientas para aplicar en el trabajo diario con los vecinos nordelteños.

Entre las tareas de Higiene Urbana, además del control sobre la limpieza de la Ciudad, también están la coordinación con los proveedores que retiran los residuos de los barrios y la disposición de los residuos generados por los trabajos de jardinería de toda la Ciudad. Ahora, se empezó a desarrollar un plan integral de reducción de residuos orgánicos, incentivando el compostaje.

Norma y oportunidad

La resolución 190/24 del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires establece que los Clubes de Campo y Barrios Privados -es el caso de Nordelta- deben realizar un Plan de Gestión Integral e Inclusiva de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) entre los que figura reducir el 25% de los residuos orgánicos domiciliarios en los primeros 2 años, y alcanzar el 50% en los próximos 4 años.

“Muchas de las cosas que pide la normativa ya las hacíamos. Ahora estamos enfocados en trabajar con los residuos orgánicos. Este es un desafío importante que requiere de un plan de trabajo sobre la práctica de todos los días y un cambio de conciencia. Aproximadamente el 50% de los residuos que genera la Ciudad son orgánicos, es decir, que pueden volver al suelo mediante el acto de compostaje”, argumenta Quinteros.

Compostaje: un aporte a la sostenibilidad

Con un primer plan piloto en los barrios Barrancas del Lago y El Palmar, el compostaje ya forma parte de la agenda de sostenibilidad nordelteña. “Estamos trabajando desde dos enfoques: el domiciliario, donde los vecinos practican compostaje en sus casas y, por otro lado, el enfoque comunitario, con composteras en barrios. Este año se sumarán otros barrios y consorcios a esta iniciativa que busca reducir la cantidad de residuos orgánicos y cumplir con el plan de gestión que pide la normativa provincial”, explica Luciana.

El compostaje es una práctica en la que se propicia la transformación biológica de los restos vegetales en abono. Lo llevan a cabo microorganismos benéficos (hongos y bacterias) en presencia de aire y humedad, sin olores ni riesgo para la salud de las personas. En las composteras pueden incluirse dos tipos de residuos orgánicos: restos marrones (hojas secas, chips de madera, viruta, aserrín, servilletas, cartón y papeles, cáscaras de frutos secos, entre otros ejemplos); y restos verdes (yerba, cáscaras de frutas y verduras, restos de café, pasto recién cortado y flores, restos de verduras crudas, etc.).

Es importante cubrir cada capa de desechos con pasto seco, hojas o ramas para lograr que se airee correctamente. Es aconsejable mezclarlo cada vez que se agreguen desechos orgánicos. En poco tiempo, el compost empieza a dar resultado y está listo para agregar a las plantas, huertas o jardines.

Luciana toma esta nueva iniciativa como un gran desafío: “Lo que más me motiva es ir generando un cambio en las personas. El desafío es que los vecinos sigan tomando conciencia de la importancia de separar, reciclar, compostar, y así reducir el impacto ambiental”, concluye.

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